Luz como reloj
Este acto es cotidiano, instintivo y casi primitivo. Cada fin de semana o día que me quedo dormido, despierto y miro inmediatamente la altura que se encuentra la luz que entra por mi ventana y así me hago la una idea de la hora aproximada. Lo increíble es que por lo general acierto, independiente de la época del año siendo que cambia notoriamente de ángulo.

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