Sin muchas ideas sobre que escribir, recién hoy presencié como
una construcción controla el flujo del viento al interior, la ventilación y sensación
térmica. Fui a un galpón donde almacenan maní y frutos secos en La Vega, donde
es primordial un ambiente seco y sobre todo fresco.
Las paredes eran de ladrillo, las cerchas de acero y el techo de fibrocemento.
Lo particular era que el techo tenía una apertura y sobre esta, dos aguas más
pequeñas.
Esta apertura más las ventanas abiertas, basta para que una
brisa genere ventilación cruzada debido al efecto Venturi, exactamente igual a
como lo vimos en física. Debido a esto, el espacio se mantiene fresco sin
necesidad de utilizar ventilación artificial.
Con esta simple
experiencia más lo aprendido en la unidad, me di cuenta de lo importante que es
el viento en nuestro día a día y sobre todo al momento de diseñar un espacio
con el suficiente confort para ser habitado sin dificultades. Con la luz,
viento y calor, más la acertada materialidad y tectónica se pueden crear
ambientes que inviten al usuario a habitarlo o visitarlo, generando una experiencia
y atmosfera inolvidable
