jueves, 19 de octubre de 2017

Sin muchas ideas sobre que escribir, recién hoy presencié como una construcción controla el flujo del viento al interior, la ventilación y sensación térmica. Fui a un galpón donde almacenan maní y frutos secos en La Vega, donde es primordial un ambiente seco y sobre todo fresco.  
Las paredes eran de ladrillo, las cerchas de acero y el techo de fibrocemento. Lo particular era que el techo tenía una apertura y sobre esta, dos aguas más pequeñas. 

Esta apertura más las ventanas abiertas, basta para que una brisa genere ventilación cruzada debido al efecto Venturi, exactamente igual a como lo vimos en física. Debido a esto, el espacio se mantiene fresco sin necesidad de utilizar ventilación artificial.


Con esta  simple experiencia más lo aprendido en la unidad, me di cuenta de lo importante que es el viento en nuestro día a día y sobre todo al momento de diseñar un espacio con el suficiente confort para ser habitado sin dificultades. Con la luz, viento y calor, más la acertada materialidad y tectónica se pueden crear ambientes que inviten al usuario a habitarlo o visitarlo, generando una experiencia y atmosfera inolvidable

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