Cuando era más
pequeño, mi abuelita siempre me retaba porque dejaba las puertas y ventanas de
la casa abiertas. Me decía: “cierra la
puerta porque hay corriente de aire, te va a tomar un aire y te va a quedar la cara chueca”. Recién entendí que me advertía de lo aterrador que es
Venturi y que estaría presente toda para toda mi vida como futuro arquitecto. Ahora
le puedo explicar con términos técnicos el motivo de la famosa “corriente de
aire”. Hoy en día me sigue mandando a cerrar puertas.
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